CALDERÓN
DE LA BARCA: TIEMPO Y VIDA |
-TIEMPO-
Por su dilatado recorrido vital, por la estratégica situación histórica que le tocó vivir y por la variedad de registros de su excepcional obra teatral, Calderón de la Barca sintetiza el magnífico pero también contradictorio siglo XVII, el más complicado de la historia española. Testigo de tres reinados (Felipe III, Felipe IV y Carlos II), vivió la Europa del pacifismo, la Europa de la Guerra de los Treinta Años y la del nuevo orden internacional, simultáneo al lento declinar de la monarquía. Es decir, el Siglo de Oro de las letras y las artes que fue también el siglo de barro y de crisis que habría de definir después Ortega y Gasset como el del aislamiento o tibetanización de España.
Descendiente de una mediana hidalguía de burócratas, se educó en el pensamiento oficial, pasó por la carrera militar y recaló en el estado eclesiástico, aunque su biografía revela también actitudes nada condescendientes, a veces, con su contexto histórico y vital. Pero sobre todo, revela al humanista tardío y al enciclopédico preilustrado que alcanzó a conocer aún el lejano magisterio de Cervantes, que convivió con Velázquez (convirtiendo muchas veces en teatro lo que éste retrató) y que fue contemporáneo, entre otros, de Góngora, Quevedo, Gracián, Kepler, Monteverdi, Hobbes, Pascal, Descartes, Espinoza, Hobbes y Locke.
-VIDA-
Calderón nace en Madrid, el 17 de enero del año 1600. Destinado por su padre al sacerdocio a fin de que se hiciese con una herencia que sólo así podría ser cobrada, hizo sus primeros estudios en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid. Continuó en las universidades de Alcalá y Salamanca, pero en 1620 abandonó los estudios religiosos por la carrera militar, ganándose con ello la animadversión de su padre. Es posible que estos eventos sean reflejados en su teatro, donde es frecuente encontrar conflictos edípicos entre padres e hijos.
Tres años más tarde se dio a conocer como dramaturgo con su primera comedia conocida, Amor, honor y poder. Como todo joven instruido de su época, viajó por Italia y Flandes y, desde 1625, proveyó a la Corte de un extenso repertorio dramático, ganándose con ello el aprecio del rey Felipe IV. En efecto, en 1635 escribió El mayor encanto, el amor, para la inauguración del teatro del Palacio del Buen Retiro y otros muchos y muy refinados espectáculos dramáticos, para los cuales contó con la colaboración de hábiles escenógrafos italianos como Cosme Lotti o Baccio del Bianco y expertos músicos para las primeras zarzuelas que se escribieron. Fue nombrado por el Rey caballero de la Orden de Santiago y se distinguió como soldado al servicio del Duque del Infantado durante el sitio de Fuenterrabía (1638) y en la guerra de secesión de Cataluña (1640). Ordenado sacerdote en 1661, poco tiempo después se le hizo capellán de los Reyes Nuevos de Toledo. Entonces ya era el dramaturgo más celebrado de la corte y todavía en 1663 el rey siguió distinguiéndole al designarle como su capellán de honor, hecho que le obligó a trasladar definitivamente su residencia a Madrid, donde finalmente murió en 1681, siendo considerado uno de los mejores dramaturgos de su época. |