RUTA MONUMENTAL

Zalamea posee un rico patrimonio cultural, por ello, es el principal atractivo turístico de la comarca de la Serena.

La ruta comienza por la civilización de los tartesos, donde podemos encontrar una de las joyas de la Península Ibérica: “El Santuario de Cancho Roano”. Este edificio perteneciente a la Protohistoria (siglos VI- V a.C.) y es considerado uno de los Santuarios Tartésicos más importantes de España. Estuvo oculto bajo un montículo de arena hasta 1978, año en el que el famoso arqueólogo Maluquer de Motes comenzó las excavaciones que dieron a luz a este santuario. Este edificio cumplía una triple función: Almacén de intercambio comercial, Palacio y Santuario.

Cancho Roano, fue víctima de un incendio que hizo que se pasaran todos los rituales y cultos religiosos a un lugar cercano, conocido como las “Cuevas del Valle”. En este abrigo de la Sierra de Docenario, se puede apreciar como se realizaban los rituales sagrados. Actualmente, se está llevando a cabo una limpieza de la zona a cargo del arqueólogo Sebastián Celestino Pérez, en la cual se han encontrado multitud de exvotos. Aunque estas cuevas todavía están por estudiar y analizar, se presentan como un gran hallazgo arqueológico debido a los restos que allí se han encontrado.

De los tartesos, nuestro recorrido nos lleva hasta la Iulipa romana, cuyo resto más importante que se conserva es sin duda, el Dístylo, un monumento conmemorativo en honor al Emperador Trajano, tal y como demuestra la inscripción latina que se encontró junto a este monumento, en la cual se decía que: “El municipio iulipense dedica este monumento al Emperador Trajano, hijo del divino Nerva, siendo máxima potestad tribunicia y cónsul por cuarta vez”. Este monumento, fechado en el año 103 tiene una altura de 23,23 metros, lo que le convierte en el más alto del mundo y único en la Península Ibérica, ya que sólo existen varios similares en Siria aunque de menor tamaño. Esta declarado Monumento Nacional desde 1931.

Sin necesidad de movernos de la Plaza de la Constitución visitaremos la Iglesia Parroquial de “Nuestra Señora de los Milagros” que fue construida en el siglo XIII, aunque sufrió reconstrucciones en los siglos XV y XVI.

Caminando ahora por las empinadas calles de Arribalavilla pasamos a la época medieval, de la cual se conserva aún el Castillo. Éste se construyó sobre los restos de una fortaleza árabe y consta de cuatro torres: la “higuera”, la “mocha”, la del “homenaje” y la torre “oscura”. Anexo al Castillo se encuentra el Palacio de Don Juan de Zúñiga, construido a finales del siglo XV, y donde se instaló una Corte Literaria que acogió a artistas de la época tan destacados como Elio Antonio de Nebrija, quien escribió en esta Corte la Primera Gramática de la Lengua Española, en 1492.

También en el casco antiguo podremos visitar la Casa de Pedro Crespo, que se aloja en la Plazoleta de la Justicia.

Para completar nuestra ruta histórico-artística daremos un paseo por las calles más típicas del pueblo, admirando las casas señoriales de finales del siglo XIX y principios del XX, para llegar finalmente a uno de los principales atractivos de la localidad: el Stmo. Cristo de la Quinta Angustia, reconocido a nivel regional y nacional por la gran devoción que suscita. Esta imagen está albergada en la Real Capilla que lleva su nombre, construida en el siglo XVII por el arquitecto Francisco de Mora. De esta capilla, podemos destacar los artesonados de madera y la azulejería perteneciente a la Escuela Talaverana del siglo XVII.

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